Dale, que lo que no mata, fortalece. Las sonrisas no pueden desvanecerse ante la primer piedrita de barro.
Yo sé que puedo, porque ya aprendí a decir BASTA. Hoy, esta noche, decido que no habrá lágrimas, porque no vale la pena.
Tengo que cerrar la puerta, y no mirar para atrás. Tampoco vale espiar por la ventana. Hoy no. Seremos únicamente mi sonrisa y yo, porque no hay nada más que importe esta noche.
El corazón está bien guardado, esta noche lo voy a dejar junto a mi almohada.
sábado 4 de julio de 2009
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